La Vanguardia ha dedicado un reportaje a L’Aliança d’Anglès, en el que la periodista gastronómica Cristina Jolonch pone en valor el momento actual del restaurante, la historia centenaria del edificio y el trabajo conjunto de Cristina Feliu y Àlex Carrera.
Bajo el título “El gran momento de L’Aliança d’Anglès”, el artículo recorre los espacios más emblemáticos de la casa y explica cómo el proyecto actual continúa escribiendo una historia que comenzó hace más de un siglo.
La publicación también destaca la capacidad de L’Aliança para preservar la memoria del antiguo café familiar y, al mismo tiempo, desarrollar una propuesta de alta cocina contemporánea estrechamente vinculada a Anglès y a las comarcas de Girona.
Un edificio con una historia auténtica
L’Aliança ocupa un edificio construido en 1919 para albergar la sede social de la Cooperativa Agrícola y la Sociedad Mutua de Crédito y Seguros de Anglès.
Desde entonces, el espacio ha tenido distintos usos y ha sido testigo de numerosas etapas de la vida social del municipio. Ha sido café, punto de encuentro, sala de tertulias, espacio de billar, discoteca y, finalmente, restaurante gastronómico.
La familia Feliu se hizo cargo del café bar en 1953. Todavía hoy, muchos elementos del edificio permiten recordar aquella primera etapa: el billar, la barra donde los abuelos servían sus primeros platos o el altillo que durante los años setenta acogió una discoteca.
Lejos de recrear artificialmente un ambiente antiguo, L’Aliança conserva una historia real, visible en cada uno de sus rincones. Esta autenticidad forma parte de la experiencia y convierte el espacio en mucho más que el escenario donde se sirve el menú.
Cristina Feliu, memoria y continuidad
Cristina Feliu conoce mejor que nadie la historia de L’Aliança. Creció rodeada de las vivencias del café familiar y posteriormente se incorporó al restaurante que dirigían su padre, Lluís Feliu, y su tío, Josep Maria.
Lluís Feliu, cocinero autodidacta, transformó progresivamente el proyecto familiar hasta convertirlo en un restaurante reconocido con una Estrella Michelin en 2008.
Su fallecimiento repentino en Nochebuena de 2013 supuso un momento especialmente difícil para la familia y para el futuro del establecimiento.
Cristina, junto con su tío Josep Maria y su hermana Marina, decidió reabrir L’Aliança con una propuesta de platillos más informal. Como explica en La Vanguardia, adaptar el negocio después de cada cambio no fue sencillo, especialmente desde el punto de vista emocional.
Sin embargo, aquella decisión permitió mantener viva la casa y preparar el terreno para una nueva etapa.
Actualmente, Cristina está al frente de la sala y de la bodega, desde donde acompaña cada menú con una selección de vinos catalanes y de distintos territorios de la Península. Su trabajo combina conocimiento, hospitalidad y una vinculación personal con cada espacio del restaurante.
La llegada de Àlex Carrera
En 2019, Àlex Carrera asumió la dirección de la cocina de L’Aliança e impulsó una nueva etapa gastronómica junto a Cristina Feliu.
Formado en restaurantes como Drolma, Neichel y Mugaritz, Carrera desarrolló una parte importante de su trayectoria profesional en El Celler de Can Roca.
Esta experiencia se refleja en una cocina precisa, técnica y respetuosa con el producto, pero también profundamente personal. Àlex recoge la memoria de L’Aliança y la tradición gastronómica catalana sin limitarse a reproducirlas.
Su propuesta las interpreta desde una mirada actual y las convierte en el punto de partida de nuevos platos, texturas y combinaciones.
La incorporación de Àlex permitió recuperar la ambición gastronómica de la casa. En 2020, L’Aliança volvió a ser reconocida con una Estrella Michelin, iniciando un nuevo capítulo en la historia del restaurante.
Una bodega situada en la antigua discoteca
Uno de los espacios que Cristina Jolonch destaca en su reportaje es la bodega de L’Aliança.
Se encuentra en el altillo del comedor, en el mismo espacio que durante los años setenta había acogido la discoteca del local. Hoy se ha convertido en una bodega visible y visitable, gestionada por Cristina Feliu.
Esta transformación resume perfectamente la evolución de la casa: cada nueva etapa aprovecha y reinterpreta los espacios anteriores sin borrar su memoria.
La selección de vinos forma parte del relato del restaurante y acompaña la propuesta gastronómica con referencias de Cataluña y del resto de la Península. La bodega no es solo un espacio de almacenamiento, sino una parte esencial de la experiencia y de la identidad de L’Aliança.
La hora del vermut, un homenaje a los abuelos
El menú degustación comienza con una sucesión de aperitivos delicados y sabrosos que rinden homenaje a la tradición del vermut, muy arraigada en la historia de L’Aliança.
Esta primera parte del menú recupera el espíritu del café de los abuelos de Cristina, donde se servían elaboraciones sencillas en una pequeña cocina que se iba equipando a medida que surgían nuevas necesidades.
Àlex Carrera transforma esta memoria en una propuesta contemporánea dividida en distintos momentos, con pequeñas elaboraciones que combinan técnica, intensidad y sabores fácilmente reconocibles.
De este modo, el menú no solo presenta la cocina actual del restaurante, sino que también permite descubrir su historia a través del sabor.
Producto de Girona, técnica y territorio
La periodista Cristina Jolonch destaca varios platos de los menús degustación de L’Aliança, elaboraciones en las que el producto de Girona convive con técnicas contemporáneas y referencias a la cocina tradicional.
Entre estos platos se encuentra el empedrat de sepia con agua de tomate y judías de Santa Pau, una reinterpretación refinada de una receta popular.
También destaca la gamba roja de Blanes, acompañada de consomé, brotes de flores y distintas elaboraciones de maíz, así como el milhojas vegetal con salsa de cava.
La cebolla de Figueres, convertida en uno de los platos más representativos de Àlex Carrera, ocupa igualmente un lugar destacado. Se presenta en una elaboración golosa y delicada que sitúa en el centro un producto aparentemente humilde.
La propuesta continúa con platos como la particular interpretación del pato con peras, el rodaballo con pil-pil y piel frita o el mar y montaña de rabo de cerdo deshuesado con espardeña.
También aparece el lomo de cordero con emulsión de hierbas, acelgas y terrina de cuello, una elaboración que muestra la voluntad de aprovechar y poner en valor distintas partes del producto.
El recorrido finaliza con postres basados en sabores reconocibles, como la manzana verde, el flan de caramelo o el cacao con pan tostado y aceite.
Cocina de ayer, de hoy y de mañana
El reportaje de La Vanguardia pone de manifiesto la capacidad de L’Aliança para conservar su identidad mientras continúa avanzando.
La propuesta actual no renuncia a la historia familiar, al pasado de café de pueblo ni a los platos y costumbres que han marcado el establecimiento. Al contrario, convierte esta memoria en una fuente constante de inspiración.
Cristina Feliu y Àlex Carrera continúan escribiendo la historia de L’Aliança desde dos espacios complementarios: ella, al frente de la sala y de la bodega; él, dirigiendo una cocina que combina producto, territorio, técnica y sensibilidad.
Este equilibrio entre continuidad y evolución explica el gran momento que vive actualmente el restaurante. Una casa centenaria que mira hacia el futuro sin olvidar ninguna de las vidas que la han precedido.
Puedes leer el reportaje completo de Cristina Jolonch en La Vanguardia.