L’ARA Mengem ha entrevistado a Cristina Feliu, jefa de sala de L’Aliança d’Anglès, para hablar sobre el momento actual del restaurante, su apuesta por el producto de proximidad, la presencia de los vinos catalanes en la bodega y el proyecto gastronómico que comparte con el chef Àlex Carrera.
En la conversación con la periodista Trinitat Gilbert Martínez, Cristina repasa las diferentes etapas vividas por L’Aliança, explica la filosofía que guía la cocina y la sala y revela uno de los sueños profesionales de Àlex: abrir algún día un restaurante dedicado a la cocina catalana de cazuela y chup-chup.
Tres etapas de una misma historia
La entrevista presenta L’Aliança como una de las grandes casas de comidas del país y recorre las tres principales etapas de su historia reciente.
La primera estuvo protagonizada por Lluís Feliu, padre de Cristina, quien junto a su hermano Josep Maria transformó el bar familiar en un restaurante gastronómico. El trabajo de Lluís en los fogones y de Josep Maria en la sala permitió que L’Aliança obtuviera su primera Estrella Michelin.
La muerte de Lluís Feliu en Nochebuena de 2013 dejó un profundo vacío, tanto en el ámbito familiar como en el proyecto gastronómico. Seis meses más tarde, Cristina y su hermana Marina decidieron volver a abrir las puertas del restaurante e iniciar una nueva etapa basada en platos populares y una propuesta más informal.
Aquella reapertura permitió mantener viva L’Aliança y recuperar progresivamente la conexión con los clientes. La tercera etapa comenzó con la incorporación de Àlex Carrera a la cocina, en 2019.
Cristina Feliu y Àlex Carrera impulsaron conjuntamente una propuesta más ambiciosa, capaz de recoger el legado de la familia y llevarlo hacia una nueva expresión gastronómica.
Una cocina y una bodega renovadas
Durante la entrevista, Cristina también explica las importantes reformas realizadas recientemente en L’Aliança.
La cocina se ha ampliado y modernizado para ofrecer más espacio, luminosidad y funcionalidad al equipo. Esta renovación permite trabajar con mayor comodidad y desarrollar una propuesta gastronómica técnicamente exigente, formada por numerosas elaboraciones y pases.
La bodega, situada en la primera planta, también se ha reformado. El espacio conserva vinos vinculados a las distintas etapas del restaurante, desde las referencias que formaban parte de la bodega de Lluís Feliu hasta las incorporadas posteriormente por Cristina.
De este modo, la selección de vinos también cuenta la historia de la casa y conecta el pasado familiar con la propuesta actual.
Una apuesta decidida por los vinos catalanes
Uno de los grandes protagonistas de la entrevista es el maridaje de vinos catalanes que acompaña a los menús degustación.
L’Aliança dispone de una bodega con aproximadamente trescientas cincuenta referencias y defiende una selección centrada principalmente en vinos del país. Para Cristina, esta apuesta es una consecuencia natural de la ubicación y de la filosofía del restaurante.
La proximidad no se limita a los ingredientes que llegan a la cocina. También debe reflejarse en las botellas que se ofrecen, en los productores con los que se trabaja y en las decisiones que se toman en la sala.
Aunque algunos comensales siguen pidiendo vinos franceses, alemanes o champán, L’Aliança reivindica el alto nivel de los elaboradores catalanes y la capacidad de sus vinos para acompañar una propuesta gastronómica de alta cocina.
Esta selección permite descubrir denominaciones, variedades, territorios y proyectos muy diversos, al mismo tiempo que refuerza la coherencia entre el menú, la bodega y el entorno.
La proximidad como filosofía
El producto de proximidad es uno de los pilares de la cocina de L’Aliança.
Cristina explica que el objetivo es dar visibilidad al territorio y trabajar con ingredientes de gran calidad procedentes del entorno más cercano. Esta voluntad está presente en los platos salados, los postres, el carro de quesos y el maridaje.
Un ejemplo es el plato dedicado a la manzana de Girona, un producto local que se transforma en diferentes texturas y elaboraciones. El carro de quesos también prioriza productores catalanes, convirtiendo este momento del menú en una oportunidad para descubrir la riqueza quesera del país.
La proximidad, sin embargo, no se plantea únicamente como una cuestión geográfica. También implica establecer relaciones con productores, conocer el origen de los alimentos y crear una propuesta coherente con el lugar donde se encuentra el restaurante.
La sostenibilidad más allá del discurso
La entrevista también aborda las medidas de sostenibilidad aplicadas en la nueva cocina.
Durante la reforma, el equipo decidió instalar puntos de separación de residuos junto a los fogones. Las salidas diferenciadas para el plástico, la materia orgánica y el papel facilitan el reciclaje durante el servicio e integran esta práctica en la rutina diaria de los cocineros.
Cristina defiende que la sostenibilidad debe ir más allá de los gestos visibles o de aquellos elementos que pueden convertirse fácilmente en un argumento de comunicación.
Apostar por los vinos del territorio, reducir las distancias de transporte, seleccionar productores cercanos, gestionar correctamente los residuos y evitar incoherencias también forma parte de una manera responsable de entender la restauración.
El sabor como principal objetivo
Los platos de Àlex Carrera destacan por su presentación visual, pero la estética nunca es el objetivo principal.
Tal y como explica Cristina en la entrevista, la prioridad es conseguir que cada bocado tenga sabor. La composición, la vajilla y la presentación deben acompañar al plato, pero no pueden ocultar ni sustituir la intensidad del producto.
Este criterio define una cocina técnica y elaborada que quiere seguir siendo reconocible. Los ingredientes se transforman y se presentan de maneras inesperadas, pero mantienen su identidad.
La propuesta de Àlex parte, en buena medida, de los platos que a él mismo le gustaría comer. Este enfoque da lugar a una cocina personal, marcada por la memoria, el territorio y el gusto.
La hora del vermut, un homenaje a los orígenes
Los menús de L’Aliança comienzan con una secuencia de aperitivos inspirada en la hora del vermut.
Este inicio es un homenaje a los abuelos de Cristina, a su padre y al pasado del establecimiento como bar y punto de encuentro de Anglès. Mucho antes de que el vermut volviera a ponerse de moda, ya formaba parte de la vida cotidiana de L’Aliança.
Los primeros aperitivos permiten situar al comensal y explicarle, a través del sabor, de dónde viene el restaurante. La memoria del bar familiar se transforma en pequeñas elaboraciones contemporáneas, preparadas con precisión y una gran atención al detalle.
Esta apertura convierte el menú en un recorrido por las distintas vidas de la casa y establece un vínculo directo entre la propuesta actual y sus raíces.
La cebolla de Figueres convertida en un producto de lujo
Entre los platos que aparecen en los dos menús degustación destaca la cebolla de Figueres, una de las elaboraciones más representativas de Àlex Carrera.
La propuesta parte de un ingrediente humilde y cotidiano para demostrar que el lujo gastronómico no tiene que estar necesariamente asociado al caviar, el foie gras o los productos más caros.
Àlex pela la cebolla y la cocina a baja temperatura antes de freírla y terminarla en el horno. El plato se completa con una sopa preparada con cebolla intensamente quemada y un bombón elaborado también con este ingrediente.
El resultado es una elaboración de cebolla con cebolla, construida a partir de diferentes técnicas, texturas e intensidades. El plato forma parte de la propuesta de L’Aliança desde 2019 y se ha mantenido en los menús gracias a la gran acogida de los comensales.
El reto de trabajar desde Anglès
Cristina también habla con franqueza de las dificultades de gestionar un restaurante gastronómico en una población alejada de los grandes núcleos turísticos.
Para llegar a L’Aliança, la mayoría de clientes deben desplazarse en coche y el entorno no dispone de una amplia oferta hotelera. Estas circunstancias pueden afectar a la regularidad de los servicios, con días de mucha actividad y otros con una ocupación más baja.
A esta situación se suman los cambios en los hábitos de consumo, la reducción del consumo de alcohol y una realidad compartida por muchos restaurantes: la irregularidad de las reservas.
El deseo de Cristina es poder trabajar con comodidad y mantener un ritmo más constante. Una aspiración sencilla, pero esencial para consolidar el proyecto, cuidar al equipo y seguir ofreciendo una experiencia gastronómica exigente.
El sueño de un restaurante de cocina catalana
La entrevista termina revelando uno de los sueños profesionales de Àlex Carrera: abrir también un restaurante dedicado a la cocina catalana tradicional.
Un espacio de cazuelas, cocciones lentas y platos de chup-chup donde pudiera preparar recetas como callos con chorizo y otras elaboraciones de la cocina popular.
Este proyecto imaginado no representa un distanciamiento de la propuesta de L’Aliança, sino otra manera de expresar los mismos intereses: el sabor, la memoria, la tradición y el placer de cocinar platos que requieren tiempo.
Puedes leer la entrevista completa de Trinitat Gilbert Martínez en ARA Mengem.